Son muchos los errores que cometemos ser conscientes. Convertirse en un experto en el cuidado de las prendas es clave para conservar como nuevas nuestras prendas favoritas.

Nuestras prendas favoritas constituyen parte de nuestra historia personal.

Recordar que llevábamos puesto el día que nos pasaron cosas relevantes en nuestra vida es normal cuando la moda ocupa una porción de nuestro mundo.

Por ello, nuestras prendas merecen de nuestra atención y cuidado, para que tengan una vida útil larga y nos acompañen en muchos capítulos más.

Aquí dejamos unos cuantos consejos para mimarlas cómo se mercen.

Son muchos los errores que cometemos en su uso sin ser conscientes del daño que ejercemos sobre los tejidos.

Recomendaciones

● Separar las prendas por colores.

● Separar las prendas prendas delicadas.

● Aplicar el correcto calor por sistema en los lavados de diario.

● Seleccionar el programa correcto de lavado erróneo.

● Una vez que te quites una prenda, no debes guardarla directamente en el armario ni tampoco lanzarla a la cesta de la ropa sucia, sino colgarla en un lugar aireado.

Después, si la prenda no está manchada y sólo le has dado un único uso desde la última vez que la lavaste, deberías considerar darle algún uso más antes de volverla a lavar.

● Darle la vuelta a los vaqueros para que destiñan menos, y a las camisetas estampadas para que no pierdan el dibujo.

Si dudamos con alguna pieza delicada, es mejor que meterla en la lavadora dentro de una bolsa especial para lavado (o si no tenemos, una funda de almohada), así la protegemos de la erosión de otras prendas, botones, o cremalleras.

Lavar siempre a mano jerséis y prendas delicadas.

Lo ideal es esperar a tener varios para no derrochar agua, y usar agua fría para evitar que destiña o encoja.

Recomendaciones

● Lavar las prendas en un orden concreto: de la más clara a la más oscura, con idea de aprovechar mejor el agua y que las prendas oscuras no contaminen con su tinte otras más claras.

● Usar un detergente especial para prendas delicadas (y sin abusar con la cantidad -lee en el bote las medidas que aconseja el fabricante-), verterlo en el agua y mezclarlo con ésta antes de introducir la prenda.

● Escurrir bien la prenda, no mezclarlas todas en el mismo cubo mientras estén húmedas, y dejar que se sequen en un lugar aireado, en un gancho o de forma que evitemos que se deformen.

Aprender a identificar qué prendas deben ir colgadas en las perchas o ganchos del armario y cuáles dobladas es un requisito indispensable que debemos aprender.

La ropa de punto no debería colgarse bajo ningún concepto en ganchos.

Si tienes alguna prenda de punto muy fina y tienes miedo de que se escurra dentro de los cajones y quede sepultada por el resto, puedes doblarla con un folio de papel.

Además, te aconsejamos que las prendas más delicadas como vestidos o camisas se cuelguen en ganchos acolchadas, que respeten la forma de los hombros.

También es bueno procurar colocar los abrigos en las perchas más anchas.

Lo que ocurre después de la lavadora es tan importante como lo que ocurre dentro. Es crucial priorizar el uso del tendedero por encima de la secadora.
El calor daña muchísimo la ropa, y la secadora es la némesis de las prendas menos resistentes.

Al tender es conveniente buscar los pliegues de la ropa para colocar las pinzas: axilas en camisetas, e ingle en pantalones.

Otra mala práctica es tender las prendas durante la mañana, con el argumento de que “hace sol”, porque precisamente la luz directa del sol es lo peor que puede sentarle al color, sobre todo en ropa oscura.

La luz solar directa hace que las prendas se acartonen y pierdan el color.

Es mucho mejor tender por la mañana y quitar la ropa cuando el sol incida directamente, o esperar incluso a una hora de la tarde en la que el sol esté ya de retirada.

Las camisas es conveniente secarlas en su percha, para que no se deformen.

La seda es uno de los tejidos más maravillosos que existen y, pese a su apariencia, es uno de los más resistentes.

Para lavar una pieza de seda que ha sido usada pero no está sucia, hay un truco muy eficaz que la deja como nueva: limpiarla con vapor de agua.

Consiste en colocar la prenda en su gancho y al ir a ducharte, colgarla dentro del cuarto de baño.

El vapor de agua que se desprende en la ducha, ése que convierte el espejo en una pizarra, se encarga de limpiar la prenda.

Y ya está lista para un nuevo uso.

Cuidar el cuero es todo un arte. Cuando acaba el invierno es importante guardar la prenda en una bolsa de ropa, pero evitando doblarla, pues podrías provocar que se deforme. Obvia decir que el cuero no debería meterse en la lavadora, sino limpiarlo siempre en seco, con un producto destinado a este fin y una esponja seca. El cuero es piel y requiere hidratación.

Los productos que decidimos comprar para limpiar la ropa son claves dentro de nuestra salud e higiene diarias, y también tienen un impacto en el medio ambiente.

Los productos convencionales pueden contener sustancias químicas artificiales que dañan la prenda o que dejan toxinas en el tejido o en el agua.

Algo que no ocurre con los ingredientes naturales.

Muchos productos “blanqueantes” incluyen un “abrillantador óptico”, un químico que refleja la luz y hace que el tejido se vea más blanco, pero que no tiene nada que ver con la eliminación de suciedad.

Además, estos productos no son biodegradables.

Conocer no te hará daño, así que te recomendamos que explores las gamas de productos de marcas ecológicas que emplean ingredientes naturales.

Muy recomendables para las personas que tienen la piel muy sensible.

CUIDADOS DE ACCESORIOS

¿Cómo puedes extender la vida de tus joyas favoritas?

Aquí te revelamos algunos recomendaciones.


Recomendaciones

● Aplica tus cremas y perfumes con anticipación antes de ponerte tus joyas (o espera a que tu piel las absorba); de esta manera podrás evitar daños en tus piezas y podrás mantener su brillo por más tiempo.

● Trata de guardarlos en compartimientos separados en tu joyero o en cajas individuales; de esta forma mantendrán el aspecto de nuevos por más tiempos. Si tus anillos y pulseras favoritas son de oro o plata, trata de guardarlas en bolsas de gamuza para no lastimar el material.

● Quítate los accesorios cuando te lavas las manos. El agua y jabón pueden dañar tus joyas favoritas.

También aplica a las piezas que cuentan con mezcla de materiales como cuero o diamantes.

Muchas veces pones en peligro la pedrería con estos pequeños detalles.